A mi no me hable de joie de vivre
Saben, yo no digo que me siento en la cumbre de la intelectualidad, que soy un bohemio suicida, ni que jamas me habia sentido vivo hasta no estar en un lugar donde todas las culturas se mezclan por entre las enladrilladas y enredadas calles de Leiden. Que mil anos de tradicion artistica, arquitectonica y academica me iluminan para alcanzar la prepotencia absoluta.Ya me conocen! Y ya lo he dicho. Son las cosas pequenas en este sitio las que me sacan la piedra, que los sandwiches, que el costo de vida, que los chinos que acaparan la cocina, que las vacas holandesas, que el acento horrible de los profesores, que la pedanteria de los companeros, que la pesima alimentacion, que la lluvia, que la lejania de casa, que Taty me hace mucha falta, que bicicleta no mata carro y que aqui cobran por todo.
No me siento el uber-intelectual por estar en Europa. Todos respiramos el mismo aire, nos mojamos con la misma agua, la piel se nos pone de gallina cuando nos da frio. Que la gente cobra mas por lo que hace, pero que le cuesta mas comprar cualquier cosa... exactamente igual que en Bogota (sin mendigos, claro esta). Que la arquitectura a uno le vale huevo cuando abre las cortinas por la manana y no encuentra los Cerros Orientales encima de uno con el sol escondido detras, o cuando uno puede salir a caminar de noche y la luna asoma por entre Monserrate y Guadalupe ejecutando una extrana danza, mientras pasa de un blanco purisimo a un amarillo nauseabundo.
Que cafe colombiano mata dutch light-coffee, que burrito al pastor mata shoarma doner, que cerveza negra de Palos mata Heineken (y no me van a decir que no). Que a la mierda las puercas leyes contra fotocopiar libros que no deberian valer tanto ni porque tuvieran tinta de oro. Que ni los 10 mejores chefs argentinos podrian hacer que un steak de aca sepa a algo. Que hay pocas sensaciones que equiparen a entrar a su propio estudio y contemplar su biblioteca. Que la Pitta de Saja es muchisimo mejor que las Pittas de restaurante arabe de por aca. Que los huevos pericos parecen hechos solo con las claras, y que el arroz sabe a papel. Que el cigarrillo es horrible porque no hay Kool, pero es a la vez delicioso porque la cajetilla cuesta 3.50 euros.
Si, no me siento enaltecido ni iluminado ni poetico ni privilegiado por estar en Europa. Y no me da pena decirlo.

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