martes, mayo 24, 2005

De mi padre o Lecciones sobre mi vida en Colombia

Esto empezo como un lista de cosas sobre mi vida en Colombia, pero inconscientemente se convirtio en una lista sobre mi padre, quien murio hace casi exactamente ocho anhos y tres dias.

Como Macondiano malcriado, lo que quiero y recuerdo cuando estoy por estos lares, es arreglarmelas para vivir paralelamente a mi padre, cuyas preocupaciones no iban mas lejos de levantarse temprano al trabajo, los trancones de la septima, la comida del domingo donde la tia o donde los ahijados, salir los fines de semana a almorzar a Tabio, a comer masato con mantecada en Tenjo, a comer postres en Chia, a ir a misa el domingo a la capilla, o a Lourdes, o a Monserrate a comer picada, o a Bojaca a tomar fotos y comer carne a la llanera, planear las vacaciones a Melgar, Chinauta, Girardot, Tibasosa, Belencito, Iza, Villa de Leyva, o a Santa Marta cuando la plata permite, a comprarle los juguetes al ninho en el Cafam de la floresta y cuando hay plata en Iserra, a salir a comprar ropa a San Andresito, al Only o a Unicentro, jugar futbol con el equipo de la empresa, salir de paseo en las comisiones al Uraba, a Santander, a los Llanos o a la Zona Cafetera sin temor a que la guerrilla le toque un pelo, a llevar al ninho a los bazares de la empresa y del colegio, asistir a las reuniones del Conjunto, a las reuniones de Padres de Familia, a las fiestas de la empresa, salir a comer a Centro Chia o a Metropolis, salir a montar bicicleta de Cajica a Chia, tomar whisky con unos amigos, con otros salir a jugar tejo y a beber cerveza los sabados por la tarde.

Y seguiria con sus discos de musica setentera, de musica clasica, de musica llanera y musica de cuerdas, con sus libros, su capacidad de raciocinio, su liderazgo, su carisma, su amor, sus desayunos de domingo con Caldo de Papas y Chocolate, la lectura del tiempo y la salida a jugar futbol al parque, las historias de sus viajes al Japon, a Europa y a Asia antes de casarse con mi mama, de su infancia en Tibasosa y su vida estudiantil en una casa sobre la cuarenta y cinco en Bogota, de los desayunos con tinto y aguacate en las montanhas de Santander, de la hamaca que compro en cuatro mil pesos en Valledupar, de la corra de Beisbol que me trajo de Miami, de la botella de Sake que todavia tengo guardada en mi casa, del vodka con jugo de naranja, de cuando pegabamos nariz con nariz y el se ponia a hacer caras y yo me ponia a reir...

Esa es una vida normal, muy parecida a la de miles de personas en Colombia y en todo el mundo. Mirenla de nuevo. Es la clase de vida comun y corriente que cualquier asalariado de clase media en Estados Unidos, Holanda, Francia, Mexico o Grecia tiene.

No queremos nosotros tambien llevar una vida normal, como tanta gente que vemos en Urbana, Paris, Leiden, Lekkerkerk y Los Angeles, solo que en Colombia? No es ese el suenho?

Gracias, papi.

1 Comentarios:

A la/s 1:59 p.m., Anonymous Anónimo dijo...

Amigo:
Gracias por todos los recuerdos familiares que has revivido con tus letras, mi esposa dijo que parecía escrito por mi ya que hemos tratado de mantener en la mente de nuestros hijos esas prácticas elementales del manual de "Como levantar hijos", curso que no enseñan en ninguna universidad desafortunadamente.
Desde lejos de Colombia recordamos ese pasado que creemos no regresará.
Será un placer escucharte o leerte nuevamente.
Un saludo grande.

 

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