Piano
A lo lejos sonaba una rapsodia atacando mi lucidez. Mis manos se resistieron a ella y continuaron con otro sensual ritmo de escalas prohibidas para los cerdos, pero cubiertas tras el velo de la monotonia para mi. Suspirando a traves de mis dedos recogidos, vuelvo a esta efimera realidad, donde el humo del ultimo cigarrillo quema mi garganta, que ha permanecido muda ante Erato por mas tiempo del que deseo traer a esta atmosfera tan horriblemente real.Las teclas cuentan los segundos deslizandose por entre mi vida al igual que las motas de polvo sobre mi piano, trozos de alma y piel de hermosas almas y humanidad flotando en el aire enrarecido del salon. Suena el laton, y mis ojos se entornan hacia arriba, pasando por encima de un vestido rojo y buscando lento olvido en las sombras de mi mente.
Su espectro brilla a traves de los murmullos de esa unica noche atrapada en ese bolsillo de purgatorio humeante, ojos verdes mirandome desde una esquina de la barra encerrada por asquerosos ebrios. Y otra melodia se desenvuelve entre blanco, rojo y negro, una melodia que nunca pude volver a tocar.
Mis dedos buscan freneticos la frontera, sosteniendo esa pincelada sobre el cielo anaranjado mientras contemplo con agua en los ojos el inexorable atardecer de este Octubre que no quiere terminar.
-Mirelo alla, solo ante la ventana moviendo los dedos como si estuviera tocando quien sabe que. Los otros enfermeros lo llaman El Maestro, pero si lo mira bien eso no es lo que el es. Lo unico que queda detras de esos ojos es ilusion.
La constelacion de la tarde se pierde entre algunas cuerdas mal tocadas. Finalmente, le di paso al piano.

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