Postapocaliptico. Uno.
Con la primera explosion del verano, la cruel burla de la monotonia de La Capital se desvanece y quedan solo los tibios recuerdos de tiempos mas simples, colgando como savia de este verde recien nacido que inunda el aire, inconsciente de su delicado aliento.Momentos despues de cruzar el Rin dando precarias pedaladas me encuentro en la artificial Museumsplein. Sacudo las boronas de pan barato y miro mis manos. Sin mover la cara levanto la mirada y hallo al otro lado del vacio a una de ellas, la que me hace pensar que no toda vida humana tiene valor. Ella aparece y desaparece de mi vida, trayendo ola tras hora de tension y odio. Se que ella se veia diferente hace un par de semanas -otra mujer- pero yo no me enganho, en el fondo es la misma que en cuestion de segundos rasgo el velo del templo, la que habita en esa parte de mi alma que nacio muerta.
Quien se cree para llegar otra vez a mi vida para arruinar mi pobre cotidianidad? Pensando mejor las correlaciones y las alucinaciones pobres de anho tras anho de delirio, estoy convencido que esa persona -porque no siempre es una mujer- debe ser un subproducto, un accesorio de mi vida, algo que siempre estara alli gracias a mi desmesurado ego. De hecho ni siquiera puedo entender como le estoy dedicando estas lineas. Mejor sera continuar.
Con el ruido del agua marron que golpea perezosa y ordenada -muy dutch- contra sus paredes, andando sobre el canal sin nombre que separa Leiden de Voorschoten y el sol dandome inclinado sobre la nuca, la encuentro de repente al otro lado de mis labios, sobre mi pedestal de piedra en Museumsplein. Quiero tenerla a mi merced, quiero detestarla mientras se degrada en mis brazos, mientras murmuro mentiras amargas con voz suave a milimetros de su oido expectante, mientras su espalda se tensa sobre mi mano izquierda.
Es facil llevarla a La Casa. Yo lo sabia desde antes, ella no me puede odiar tanto como yo a ella. Nadie puede. Ese conocimiento me otorga un poder obceno, crueldad inocente e ignorante de ninho, libertad y derecho de destruir.

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