martes, enero 09, 2007

Segundo Dia

El tiempo no sera una caja mas al lado de la pimienta, la sal y la albahaca, dejando marcas de cal desprendidas de la casa centenaria enmarcada por una brisa de petalos de buganvil, tocando con una mano helada la pared derrumbada de la huerta por la cual mi propia sangre hizo crecer la vida del desierto.

El verde del ajenjo y la feijoa corre por mi sangre junto con los tambores que nacieron de la ceiba y del sendero indio, pero mi corazon arde rojo de nuevo con el aliento de vida de los granos de cafe que una ninha recogio antes de que el sol fuera mil soles, con manos hermosas y habiles se apropia de ese momento mientras me mira a los ojos, enjugando su sudor con los papeles que reposan en el fondo de mi psique, rojo arde y pulsa mi corazon como uno de tus soles y una de mis heridas, el icor brota por ellas cuando antes solo habia sangre y esperanza y un final que no se deja escribir y que no me deja ver me lleva a sonhar con un momento perfecto, nuestro momento perfecto.

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