Octubre 4 (Liberacion de Leiden)
Hace un pocoton de anhos, los espanoles tenian de las pelotas a los Holandeses, pues eran un pobre pueblo de campesinos comequeso hablararo, y los espanoles eran, pues, el Imperio Espanol. El cuento es que los espanoles, por estar pendientes de sacar oro del Nuevo Mundo, se apendejaron con estas tierras, y un buen dia los espanoles no pudieron entrar a Leiden. Serian una banda de 20 patirrajaos, y no pudieron contra la ferocidad (!) de los Leidenenses. El dia en el cual los espanoles se mamaron de estar pendejeando frente a un pueblo que igual se iba a morir de hambre en pocos dias, empacaron los chiros y pusieron fin al "asedio" de Leiden. Los de Leiden, por otra parte, estaban muriendose de hambre y lo unioco que pudieron meter por los canales sin que los espanoles los vieran fueron zanahorias, papas y calabazas de invierno. Pues asi, sin sal ni nada, ocurrio una de las mas grandes catastrofes gastronomicas del mundo: el Hutspot. El Hutspot, debido a estas circunstancias que estoy contando, se inmortalizo como la obra cumbre de la cocina holandesa, pues despues de todo, era algo para lo cual tenian que mezclar, calentar agua, espichar papas, en fin, conceptos completamente extranos para la sociedad holandesa.Despues que los espanoles regresaron a casa pensando en embarcarse lo mas rapido posible con rumbo a America y a olvidarse de la lluvia, los olores y los campesinos de Holanda, muy rimbombante llego el Principe de l'Orange, curioso personaje que por algun castigo que desconozco, era el dueno de los destinos de esta inundada tierra. Llego con su cohorte, entre maravillado y asqueado a Leiden, saludo de lejos a los olorosos campesinos, y decidio, en un acto de altruismo sin precedentes, darle un regalo al pueblo de Lugduno. Los Leidenenhos podian escoger entre no tener que volver a pagar impuestos, o tener una Universidad en donde aprender a contar vacas. Por algun motivo que hasta para los mas expertos historiadores es desconocido, los Leidenianos tuvieron el suficiente seso como para no creer en las promesas del fastuoso principe de l'Orange sobre los impuestos, imaginando que los politicos podran tener apellidos tan diferentes como de l'Orange o Turbay, pero que no hay que creerles, no hay que creerles. Entonces decidieron que lo mejor era mandar construir una Universidad, que al menos sirviera para establo en invierno.
Ergo, heme aqui.

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