Maestro

Miren: hay pocas cosas tan desesperantes como andar en una bicicleta ronhosa en un dia lluvioso. Si le sumamos la brisa holandesa de finales de invierno, tenemos una posibilidad enorme de llegar a la universidad con ulcera y alopecia.
Pero hoy me fui a la universidad escuchando Gaita Caliente del maestro Lucho Bermudez y no me importo la lluvia, el huracan, el cielo grisaceo, el olor a canal o la cadena oxidada, ni me importo ir por las calles de Leeuwenhoek tarareando Danza Negra y moviendo la cabeza con la sonrisa mas pendeja que se puedan imaginar.
Mas o menos la misma sonrisa que uno tiene cuando llega al terminal de Bogota en despues de un viaje en flota de unas 7 horas y entre lagrimas y convulsiones llega, por fin, al banho y se oye el chorrito...
Mas o menos esa misma sonrisa...

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