martes, julio 26, 2005

Looking Glass

Entre mas cambian las cosas más siguen iguales. No, momento...
ése es un dicho en inglés. ¿Acaso importa? Con una pata de
Pielroja en la mano a medio torcer, Gillespie jamás me reconocería,
pero en el bar el tarado que toca el piano sólo sabe de percusión y yo
ya no sé nada. Hablo y golpeo a través de un condón, soy tan
pequeño y frenético. No, todavía ese no eres tú. Demonios, Hijo de
Puta le temes a Indonesia y a la propia caña de azúcar, él bebe
esmeralda líquida y sus ojos son ojos grises y rojos, llorosos de humo
dulce y tos convulsiva. Si tú suspiras me encontraré de nuevo en
Pot City, sin las canciones y con lo que no ha sido reparado y
todavía sangra haciéndonos sentir vivos y rencorosos, tú te quemas
y yo cierro los ojos a la inmensidad orgásmica de la forma pura.
Mi búsqueda sólo produce padrastros en las uñas y manchas entre los
dedos, tinta y tabaco del mismo color, fundidos y matados, matándome
mientras contengo la respiración una vez más cuando llueve afuera, el
aire sigue tibio y tu respiración se escapa de mis labios. Sólo quedan
las mejillas húmedas y el vaho de tu aliento rodeando esa noche
bajo la luna parda de Santa Fe.

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