Tercer Dia (en Tibasosa)

Sabor de pecado dulce. Amor de Patria. No patria, Patria, palabra deliciosa y llena de olor a cal y recuerdos de mi infancia en Arcadia, de mi padre y mi madre.
Patria como en los lazos invisibles que se estrechan a traves de diez anhos, de cien anhos. El ruido del azadon raspando piedras y arrancando maleza, un sonido que se mezcla en la melange que me permite ver todos los hilos, todas las historias, un pasado que no es mio y a la vez me pertenece, el futuro que se extiende cambiante y lleno de pasion, pasion de vida a traves de tu mirada y paseando sobre tu piel con mis dedos, dedos que se clavan en tus muslos, ennui dulce y amargo, atractivo y lleno de luz, mi vida, la vida de el, de ella, de tantos que pisaron las mismas calles mientras construian mi presente.
Dualidad simple, compendio de imagenes que caben en una sola fotografia, la fotografia de mi rostro tostado por el aire frio del Valle del Sol. Tanto amor, tanto carinho y tanto tiempo pulsando, grano a grano pulsa levemente mi corazon lleno de esperanza, fluido verde mezclado con jugo de tuna y sabila arrastrando sus dedos por mis venas; boqueando sin respirar siento la plenitud de la vuelta al hogar, a la casa que se cae a pedazos. Tal sombra y recuerdo de mi padre, ser yo y al mismo tiempo ser el.
Mil pasos aparecen ante mi, levantando polvo amarillo que entra por mi nariz y me hace estornudar tres veces, tres veces...

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