jueves, abril 12, 2007

Tambor

Se le olvido que era de dia.

Perdido en el corazon de Amsterdam, rascaba con una uña larga la ultima viga suelta que quedaba en una silla larga y curva como de parque de enamorados. Con un suspiro enrollo rapidamente un cigarro y se le ocurrio que seria bueno poder encenderlo a tiros, que el ruido de la rapida explosion desgarraria el velo de la niebla de Otoño. Sonriendo para si mismo rasco un cerillo y con los ojos enrojecidos dio inicio a la brasa que terminaria con el lio de Drum Yema y papel de fumar.

Los turistas huian de la fria neblina hacia el este, hacia el barrio de las putas, donde los jibaros marroquies y las rubias bulgaras prometian una explosion de los sentidos mientras los proxenetas y hippies recorrian los callejones de ventana roja a ventana roja.

Es el olor a neblina roja lo que causa que Javier arrugue la nariz mientras sumido en la desolacion del Nieuwmarkt espera noticias de Lucia.

***

El quedo murmullo de las flores de buganvil atrapaba el aire alrededor de sus oidos y empujaba una lagrima hacia afuera. A duras penas podia controlar un grito con la ya poco efectiva amenaza de la esperanza, que diariamente contenia su dolor y el engañoso veneno de los recuerdos. Pero en su mente solo hay espacio para una palabra colgada en medio de una cancion. Reverie.

***

Golpeando con un delgado anillo de plata una baranda verde, Javier pisaba impaciente la humeda basura de los vendedores de flores que se cobijan bajo el otrora furioso edificio del Mercado Nuevo para ofrecer trozos de identidad holandesa, meciendose con el viento del cambio y la especulacion en la ciudad que invento el capitalismo. Javier, expuesto a pertinaz clima permitio que una bocanada de niebla inundara sus pulmones, haciendolo toser vaho y humo de Drum mientras una fina capa de lluvia cubre su frente con minusculas gotas otoñales. No sabe si ya es de noche, pero puede recordar que hace un año observaba esa misma basura al pie de esa misma baranda desde la ventana de un segundo piso sobre el canal de la Kloveriersburgwal. Tambien recuerda, con profunda tristeza cuando miraba los golpes de lluvia sobre la plaza y unas manos muy delgadas recorrian su pecho mientras su espalda recibia el calor de un cuerpo que conocia a la perfeccion, que encendia su deseo y anulaba su lucidez. Su mente vagaba sobre la eternidad cuando sentia a Lucia, su respiracion y su suave voz a traves de las noches y la niebla de Amsterdam.

Aspirando tabaco y reprimiendo el deseo de escupir, apreto los dientes mientras aguardaba la llegada de Laura, la unica mujer que Lucia toleraba a pesar de ser mujer y a pesar de ser vecinas de pais.

***

Casi todos los dias se encontraba con Laura en esa misma baranda. Laura era una lituana educada en Londres que un dia vio colapsar su amplio mundo de cristal, dejandola atrapada en Amsterdam con un par de semestres de Leyes y nadie en el mundo que se preocupara con ella, a excepcion del buen Javier.

Javier la habia conocido unos seis o siete años atras cuando pretendia ser un europeo mas en un semestre de intercambio amparado por el programa Erasmus. Curiosamente, al principio nunca uno reparo en la presencia del otro aunque a menudo se encontraban los viernes gracias a muchos amigos en comun.

Solo hasta el dia en que Javier recibio la noticia de la muerte de Sebastian, un colombiano amigo suyo y novio de Laura, que encontro un fin prematuro en La Haya a manos de Latin Kings cargados de rencor contra un mundo que nunca los quiso ni les ofrecio una tierra para llamar patria. Sebastian era el que siempre decia eso, y Javier le reprochaba sus peligrosas opiniones que afloraban durante su investigacion sobre los expatriados de segunda generacion, iniciativa necesaria para poder obtener su grado en Psicologia de la Universiteit van Amsterdam. Sebastian siempre contestaba lo mismo a las advertencias de Javier:
-Aqui en este pais lo mas peligroso soy yo.
Hasta que un frio dia de mediados de Marzo aparecio en un hospital escupiendo sangre, un blanco facil para un pueblo con patria de mentiras. No sobrevivio la noche.

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