domingo, marzo 30, 2008

Ciudad Espectral





Puedo tocar el ladrillo apretado de las casas que encierran la calleja. Puedo sentir el pulso acalorado de la muchedumbre. Cada uno de ellos mantiene un contacto efimero y aleatorio conmigo. Cada encuentro ilumina de pronto el humo alrededor de mis ojos. A lado y lado los turcos venden luces amarillas y carne seca. Atras solo quedan los sonidos de las suelas y de los vasos golpeando los manteles del mercado. A dos saltos de mirada hacia adelante estan mis otros ojos. Al fondo, las luces rojas y la esencia del paraiso, pero no hay salvacion para nadie.

Proost!

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