Ciudad Espectral

Puedo tocar el ladrillo apretado de las casas que encierran la calleja. Puedo sentir el pulso acalorado de la muchedumbre. Cada uno de ellos mantiene un contacto efimero y aleatorio conmigo. Cada encuentro ilumina de pronto el humo alrededor de mis ojos. A lado y lado los turcos venden luces amarillas y carne seca. Atras solo quedan los sonidos de las suelas y de los vasos golpeando los manteles del mercado. A dos saltos de mirada hacia adelante estan mis otros ojos. Al fondo, las luces rojas y la esencia del paraiso, pero no hay salvacion para nadie.
Proost!

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