Postapocaliptico. Cuatro.
Baje por unas escaleras de madera que chillaban a cada uno de mis pasos descendiendo hacia las tablas de lo que parecia un teatro abandonado. Al fondo se veia una pila de libretos, seguramente a medio escribir casi cubiertos por el telon colapsado, que parecia un chorro de sangre horizontal sobre el escenario. Y al fondo, tras una portal desnudo se colaba una luz ocre por unas cortinas mal corridas, iluminando el aire quieto y mustio de la habitacion del asesino.Y sentado sobre un sillon individual con una pata rota estaba el, estaba su voz escondiendose tras volutas de humo y una pipa recta, aguardando el momento preciso para hablar -cuando un cuervo se poso sobre el alero, proyectandose largo sobre su existencia:
-No vino a despertarme.
-Vine a jugar una partida con usted.
Aspiro fuerte mientras yo encendia un Pielroja, y mirando el punto rojo al extremo del cigarro, dijo:
-Aqui la gente viene a morirse. Yo vengo a vivir.
-Mientras tanto, yo respiro el aire y huelo aromas que usted no conoce.
Me miro burlon tras la penumbra que inundaba su rostro, y respondio:
-Eso cree usted, que yo soy parte de su suenho. Pero no se asuste, usted no es parte del mio. De hecho estamos tan despiertos como jamas lo volveremos a estar.
-Y que hace en esta vida tan corta?
-Ando de gamin. Contrabandeo personas... -pausando para mirar hacia arriba, afirmo- las llevo al cielo.
-Quien le dio ese derecho?
-Donde yo las llevo, soy Dios.
-Eso es lo que me preocupa, cuando esto se termine alla llegaremos.
De momento crei que estaba pensando mi respuesta, pero solo parecia concentrado en la sombra del cuervo en la cortina. Sin despegar su mirada de la sombra, continuo:
-Oiga esto antes que vaya a ahorcarse.
-Yo no soy Judas, y usted tampoco -corte, tal vez poco prudentemente- y aunque lo fueramos no mereceriamos el infierno. Pero en mi caso, no sere juguete de ningun Dios enloquecido.
-No importa. Alla yo voy a ser un Gitano y usted va a ser un Jugador. El mundo sera verde y rojo, y cuando lo vea transparente sera solo un grito a traves del humo.
-No me importa, estamos aqui y usted no es Dios. Por que me quiere perdonar la vida?
-Porque aqui usted es un cobarde, la nueva semilla de una humanidad corrupta -dijo en un tono muy convencido, que por un momento puso a tambalear mi resolucion.
Deje caer el cigarrillo mientras el humo delataba las lanzas de luz amarillenta que por la expresion que tomo su rostro parecian perforar su alma. Guardo su pipa en un bolsillo anonimo, y murmuro:
-Mejor terminemos con esto.
-Y usted? No confia en su propia cobardia? -dije, intentando obtener mas respuestas, intentando alargar el momento.
-Despues de hoy no hace ninguna diferencia. Ademas, de estas muertes solo quedara su vida y esta mariposa dorada.
Y al decir eso, de la nada saco un frasco de vidrio que contenia el proverbial insecto. Haciendo ademan de tomarlo pero arrepintiendose al final del movimiento, siguio hablando, en voz baja:
-Yo perdonare su vida, pero lo importante es saber si usted la perdonara tambien.
-Hasta que no vea esa mariposa de nuevo no podre saberlo.
-Quien lo sabe? Es posible que aparezca en la oscuridad.
-Me conoce bien, pero aqui veo muchos cuartos con paredes de madera, y una mujer desnuda ofreciendo su espalda consumida en la penumbra. Me va a decir que voy a morir asi? Es eso el cielo? Podria llegar a ser muy deprimente.
-Ya no importa, alla no voy a estar. Y no importa que mujer sea, sera el cielo.
-Ahi es donde se equivoca. El cielo no esta tan lejos, tal vez esta al otro lado de una cabellera larga que se asoma por una torre sin puertas.
-Y en esa ventana hay una puta vestida de policia?
-Esa no es mi torre, lo sabe bien.
-Pero es la mia, y me importa porque nuestro tiempo se termina. Sin embargo, es posible que yo llegue con ella a la puerta de su casa. Y si su patetico rescate resulta, en su cama estara Rapunzel...
-Para ese entonces no estara despierto?
-No lo se todavia.
-Entonces ya es hora de largarme. Y es la hora para que haga lo que tiene que hacer. Llevese a sus almas. Yo solo podre cuidar de las mias.
-No se vaya.
-Entonces bebamonos esta Leffe en nombre de todas esas almas.
-Je, ni siquiera en este bolsillo de realidad dejamos de ser nosotros.
Aguarde por un momento sonriendo levemente por su indiscrecion antes de pisar el Pielroja, mientras le decia:
-Oiga... y si al final no hay una torre, sino solo una figura solitaria envuelta bajo la luna?
-Entonces celebraremos, improvisando cuatro copas ardientes de absenta bajo la luna de La Capital.
-Brindemos por ese dia.
Ahora si habia llegado la hora. Era hora de ser egoista y tomar las riendas de las almas que el Asesino me habia entregado. Era la hora de la explosion, y solo la Casa quedaria en pie.

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